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Manifiesto 8M de Miriam Antolín

By 10 de marzo de 2026No Comments

Este camino empieza mucho atrás. Cuando no había ochos de marzo y las reivindicaciones eran más bien calladas. Cuando el destino parecía
escrito y se asumía, porque así venía marcado. Un guion en el que lo normal, al dejar los estudios, era pasar a trabajar en casa, criar a los hijos, ayudar a los padres y, si había un negocio echar también una mano, dos, o las que hicieran falta.

Pilares siempre centrales en los hogares y con los ojos bien abiertos alrededor para ir dándose cuenta de que lo que había no era, para nada, lo que querían para los suyos. Educación y futuro para labrarse un porvenir, esas eran las metas.

La senda sigue por ese lugar donde el panorama empezaba ya abrirse con apoyo y algo más de independencia. Una libertad que empezaba a asomarse, aunque los papeles seguían aún asumiéndose como parte natural de la historia. Siempre con grandes sacrificios y renuncias para que otros pudieran cumplir sueños.

Con pocos soportes y nada de escuelas infantiles, tocaba, a menudo, dejar las aspiraciones laborales aparcadas y echarse lo demás a la espalda para recuperarlas, si se podía, más tarde cuando los pollitos ya volasen del nido.

Sus pasos, su lucha, su fuerza y sus ganas nos llevan a este 8 de marzo, cuando libertad e independencia están ya, más o menos, conquistadas y las reivindicaciones pueden decirse alto y claro. Hemos conseguido salir de ese guión marcado. Somos ya dueñas de nuestro destino y decisiones, con empleos que pueden ayudarnos a caminar solas, pero ni somos superheroínas que pueden con todo ni queremos serlo, sino compartirlo.

El camino sigue. Ni podemos ni debemos dar pasos atrás. Aún nos queda sacudir prejuicios, librarnos de nuestra propias imposiciones y culpa o conseguir una conciliación y corresponsabilidad que nos permita vivir a menos revoluciones por la vida. El futuro está ya aquí. Seremos lo que queramos ser y llegaremos donde queramos llegar porque somos parte clave en esta historia. Por todo lo que nos han enseñado y por el impulso que viene de atrás, subiremos alto.

Que todos los 8 de marzo nos ayuden a unirnos y a continuar hacia adelante para que tengamos claro que son y siempre serán “nuestros pasos los que marcan el destino”.